Como ya sabemos, el 6 de enero es la fiesta de la Epifanía, la celebración del acontecimiento histórico en el que tres reyes de Oriente traen regalos al Niño Jesús de Belén.

En muchos países esta festividad ha sido un poco cambiada o olvidada; en Italia, por ejemplo, se habla más de la “Befana” – una anciana bruja de mala apariencia que vuela con una escoba –  además, quien trae los regalos es en casi todo el mundo el simpático anciano que viene del Polo Norte, más conocido como Papá Noel. En España, a pesar de que la cultura de Papá Noel es cada vez más dominante, el día de Los Reyes Magos, resulta ser la piedra angular de la Navidad y sus tradiciones se preservan y se repiten todos los años.

“Desde que era un niña – dice Laura, una residente de Álora, un pueblo cerca de Pizarra – los Reyes Magos siempre han sido los que traen regalos. La tradición de Papá Noel acaba de llegar, solo desde hace unos años se da un pequeño regalo a las y los niños para que no se sientan mal cuando algún amigo le pregunte qué ha recibido de Papá Noel”.

“La conservación de esta importante tradición de los Reyes Magos” – me revela Laura – se debe probablemente al hecho que España está geográficamente descentralizada, esto podría haber frenado la influencia nórdica, sin olvidar que durante el régimen franquista todas las formas de xenofilia eran obstaculizadas.

La noche entre el 5 y el 6 de enero es un momento de mucha ilusión para las y los más pequeños, cargados con la emoción mágica que también las personas ya adultas recuerdan bien.

 

 

Para que los Reyes Magos puedan dejar sus regalos, además del requisito básico de haber sido buenos y buenas, se deben realizar, de acuerdo con la tradición española, algunas pequeñas prácticas: cada niño y niña debe dejar sus zapatos cerca de la ventana, para que los Reyes Magos puedan saber quién vive ahí; luego es importante preparar una pequeña mesa con dulces y anís para los invitados orientales y agua para sus camellos. Solo entonces, cuando se despierten, los y las niñas podrán encontrar los regalos más deseados cerca de sus zapatos.

La fiesta comienza ya en la tarde del 5 de enero con la famosa Cabalgata de los Reyes Magos.

Los Tres Reyes Orientales recorren las calles del centro de cada localidad española y con distintos medios de transporte: los más tradicionales lo hacen con camellos y los más modernos, como en el caso de este año en Madrid, a bordo de un helicóptero.

La ciudad de Pizarra ha celebrado también esta importante tradición enriqueciéndola con mucha diversión tanto para  adultos como para niños y niñas.

Para esta importante ocasión, la Casa de la Cultura se ha convertido en el hogar de los Reyes Magos. Después de una larga fila de niño y niñas con sus padres y madres, al entrar en la casa se encuentran los tres reyes, con brillantes ropas doradas y plateadas, sentados en sus tronos esperando a los/as pequeños/as invitados/as. Los niños y las niñas, muy felices, finalmente pueden sentarse sobre las rodillas de sus Reyes favoritos y pedirles sus regalos.

 

 

Después de escuchar todos los deseos de los y las jóvenes habitantes de Pizarra, comienza la Cabalgata. Los Reyes Magos salen al umbral de la Casa de la Cultura y entre la música navideña y los coloridos confetis lanzados en el cielo llegan, con una gran celebración, a sus carrozas.

Cada carroza está decorada con el color del traje del Rey Mago y al frente, están sentados muchos niños y niñas.

 

 

 

Entre las carrozas desfilan también otras carrozas temáticas, algunas representando dibujos animados, otras con acróbatas y artistas callejeros que han llenado la plaza de música y colores.

 

  

 

Una vez que subieron a sus carros, los Reyes Magos cruzaron el pueblo hasta el convento donde se postraron en adoración del Niño Jesús.

La plaza y las calles están abarrotadas de gente que intenta coger los caramelos lanzados desde las carrozas y en los bares, muchos pizarreños y pizarreñas, comen el tradicional Roscón, el dulce típico de esta fiesta que se toma estrictamente entre el 5 y el 6 de enero.

El Roscón es un pastel circular relleno de crema o chocolate, con fruta confitada que simboliza las piedras preciosas que adornaban las túnicas del Trío Real.

 

 

Dentro del Roscón hay dos sorpresas: un juguete o un regalo que traerá suerte a quien lo encuentre y un haba que, por desgracia, obligará al desafortunado que la encuentre a pagar el Roscón.

El día de los Reyes Magos, es de verdad una fiesta alegre y fascinante, que con colores, música y sabores te hace despedir con un poco de melancolía las vacaciones de Navidad.

Para concluir, comparto la poesía que se encuentra en el paquete de cada Roscón y que cuenta la tradición de este delicioso postre.

 

He aquí el roscón de Reyes
tradición de un gran banquete
en el cual hay dos sorpresas
para los que tengan suerte.

En él hay muy bien ocultas
una haba y una figura

el que lo vaya a cortar
hágalo sin travesuras.

Quien en la boca se encuentre
una cosa un tanto dura
a lo peor es la haba
o a lo mejor la figura.

Si es la haba lo encontrado
este postre pagarás
mas si ello es la figura
coronado y Rey será.

Tags:

Deja un comentario