Seis meses han pasado ya y mi proyecto aquí en Pizarra terminará en unos días. De todas las cosas que habría podido hablaros, que habría podido daros conocer, hay una que merece de ser mencionada: los cítricos.

A lo largo de la calle principal de Pizarra, donde encontramos las tiendas y los bares para tapear, alineados en ambo los lados, hay árboles de naranjos. Dicen que es mejor no probarlas porque extremadamente amargas pero dan un toque de color al pueblo. La mayoría de las casa en Pizarra son blancas, algunas con ventanas pintadas con colores pasteles, otras, con azulejos de varias formas y texturas. Pasear por Pizarra parece de estar de vacaciones.

Pero volvemos a hablar de las naranjas, o mejor dicho, de los cítricos. No solamente en el centro si no en toda el Valle del Guadalhorce encontramos naranjos, limoneros y mandarinas. Como muchos otros aspectos de la cultura española, en particular de la andaluza, son de origen árabe. Fueron ellos quienes trajeron estos frutos a España y en este valle han encontrado el clima ideal para ser cultivados.

El cultivo de las naranjas empezó en el siglo XVIIII, pero la producción sistemática e industrial empezó en el siglo sucesivo cuando se inaugura el ferrocarril Álora-Málaga y se empieza a aprovechar la energía producida por el río Gualdalhorce en el norte del valle, en la localidad de El Chorro. Se creó así un sistema de arroyos en todo el valle y teniendo cuenta que en Andalucía llueve muy poco, especialmente en la provincia de Málaga, poder tener una sistema de irrigación facilitaba los cultivos.

Las naranjas pueden ser dulces o amargas. Aquí podemos encontrar las dos, pero la historia del valle está conectada a las amargas. En el pasado, aunque toda la familia trabajaba en el cultivo de las naranjas eran sobretodo las mujeres que se quedaban el la casa quienes tenían un función importante. Ellas eran encargadas de pelar las naranjas y poner a secar las cáscaras en los cascareros (¡mira aqui!). Los cascareros eran edificios típicos de esta zona, donde la planta de abajo se usaba como almacén, mientras las plantas de arriba eran sin paredes para permitir al aire circular. De las cáscaras, una vez secas, se extraían colorantes y pólvora para un uso alimentario o cosmético.

Hoy en día estas tradiciones casi se han perdido pero hay personas como Eva que ha hecho de los cítricos su actividad comercial y laboral. Eva extrae aceites esenciales de los cítricos y de otras plantas para crear productos para el cuidado personal.

Si en lugar de eso queréis pasar un día en una finca, Juanito Orange  os enseñará la suya. Descubriréis muchas cosas y curiosidades sobre los cítricos y podéis probar la comida típica de aquí !

Leyendo e informándome sobre los cítricos me viene a la mente de cuando estaba viviendo en Escocia. Allí, entrando en un cualquiera tienda de souvenir se encontraba la típica mermelada de naranjas. ¿Típica? Si, los escoceses parecen orgullosos de haberla inventado. Yo, personalmente, siempre me he preguntado cómo eso podría ser posible, dónde crecen las naranjas ¿en Escocia? Beh, detrás de eso hay una leyenda, hay quien cree y quién no. Dicen que en siglo XXVIII un barco lleno de naranjas de Sevilla se rompió cerca de la ciudad de Dundee. Aquí vivían James Keiller y su mujer. Ella tuvo la idea de cocinar las naranjas con el azúcar e ¡inventar así la mermelada de naranjas!

Y hablando de comida no podemos no mencionar unos platos típicos con las naranjas. Entre todos encontramos la famosa ensalada malagueña, las variedades son muchas pero de base lleva naranjas, patatas cocidas, cebolla y, que no falta nunca, ¡el aceite de oliva!

Mi postre preferido son los roscos fritos. Se preparan para la Semana Santa pero se

encuentran en las panaderías desde meses antes. Son muy dulces y me recuerdan a un postre típico italiano: las castagnole de Carnaval.

Muy sencillos de preparar, aquí os escribo la receta (de un sitio web de recetas de Pizarra).

Ingredientes (para 4 personas):

        3 huevos

        150 ml. de zumo de naranja

        150 ml. de aceite

        200 g. de azúcar

        1 cucharadita de ralladura de limón o naranja

        1 cucharadita de matalauva

        1 cucharadita de canela

        1 cucharadita de bicarbonato

        300 gr. de harina

Preparación:

Se baten los huevos y se mezcla con el aceite.

Verter el zumo sobre la mezcla y seguir batiendo.

   Se añade el azúcar, la matalauva, la canela, las ralladuras y  el bicarbonato. Se continúa batiendo hasta que todo esté bien mezclado.

Añadimos,  poco a poco, la harina a la mezcla y se deja reposar una hora en el frigorífico.

Coger un poco de masa y hacer los roscos. Freír en aceite muy caliente.

Mientras están calientes se espolvorean con azúcar.

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